Una de las actividades con las que más disfruto desde hace ya tiempo es con los cuentos e historietas.
Desde siempre por la noche, antes de irme a dormir, mamá (la contadora oficial de cuentos de la casa –todo tipo de cuentos!!
) me deleita con sus historias de animales, árboles mágicos y estrellas que hablan… La finalidad de estos cuentos es tranquilizarme y ayudarme a dormir (con poco éxito algunas veces).
Luego está la otra versión de los cuentos, las que nos incitan a la actividad, a participar intensamente de la versión que el contador oficial de cuentos está diciendo. Estos cuentos, casi siempre se hacen en grupo, y la verdad es que resultan muy divertidos, porque mientras el pobre señor de enfrente se esfuerza porque un grupo de niños de diversas edades le ponga atención, algunos (como mi hermano) se dedica a aplaudir y a pasear entre las filas (filas de niños Gaudianas, porque no hay ni una recta) o bien quieren formar parte del espectáculo y se suben al escenario (sí, Àlex también se subió…) robando protagonismo.
Es chulo y divertido, ayer el cuento trató sobre sopas y niños… (no era una historia de miedo, os lo prometo!!), y como el frío aprieta, pues qué lugar para estar mejor resguardados que una biblioteca llena de niños…

En la biblioteca, escuchando un cuento.
Eh, Àlex, vuelve a mi lado!!